Las Maestrias: Inflacción y sobre-cualificación en la actualidad

La evolución del mercado laboral ha dado lugar a nuevos e interesantes fenómenos que en la actualidad centran la atención de numerosos especialistas y estudiosos. Tiempo atrás era frecuente que una persona no encontrase el trabajo deseado o, al menos, el puesto de trabajo para cual había aplicado, por no poseer la cualificación necesaria para su desempeño. Con el paso de los años y el incremento del nivel de vida, la educación superior se extendió a un sector mucho más amplio de la población.

La consecuencia inmediata, una vez consolidado este fenómeno, fue el incremento de la competitividad laboral; si antes resultaba fundamental poseer una titulación universitaria para acceder a un buen empleo, tiempo después esto ya no era suficiente. Así comenzaron a extenderse los programas de formación de postgrado, masters, maestrías, cursos de especialización, etcétera. “Las universidades aportan demasiados titulados”, o alguna expresión similar, hemos podido escuchar en más de una ocasión, pero la realidad es que esta evolución, descrita a muy grandes rasgos, ha acabado por invertir la situación de partida pasando de un cualificación insuficiente a una sobre-cualificación.

En el momento actual, España es el país de la Unión Europea que presenta un mayor volumen de trabajadores sobrecualificados.  Según las estadísticas, en torno al treinta por ciento de trabajadores, esto es, tres de cada diez, poseen una formación superior a la requerida para el puesto que desempeñan, y en esto también ha tenido mucho que ver la situación económica.

La larga y profunda crisis económica que el país arrastra desde hace casi una década y que ha elevado la inflación, la tasa de desempleo y, en definitiva, también ha supuesto una crisis cultural, social, etcétera, empuja a personas altamente cualificadas a aceptar empleos cuyos requisitos no se corresponden con su formación y cuyos salarios, también resultan más bajos.

Para muchos, la sobre-cualificación laboral es una nueva etapa de la historia económica; para otros, una simple situación transitoria. Sea como sea, la necesidad de reformas económicas, y también laborales y educativas parece innegable. Como alguien dijo en alguna ocasión, “tiempo al tiempo”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *