Criterios de elección de objetivos financieros

Imaginar la mejor manera de definir y medir la gestión financiera de cada director es el mayor reto –y analíticamente exigente- de un “controller” de empresa. Toda opción está afectada por dos clases de consideraciones. La primera es la estrategia de la empresa: sus amplios objetivos generales, la índole del sector en que trabaja y el coto cerrado que trata de crearse en la industria a base de su competencia distintiva. La segunda es la estructura de organización de la empresa, la forma como todo el trabajo está dividido entre los directores para que permita la delegación de facultades y el trabajo especializado.

El “controller” ha de tener un conocimiento profundo de la estrategia y la estructura orgánica de su empresa. Confía en sus conocimientos para aplicar dos criterios que le permitan decidir qué medida de responsabilidad financiera ha de aplicar a cada unidad de la organización y cómo se debe calcular:

  1. Equidad

 Todo director ha de creer que el índice-resumen de tipo financiero aplicado para informar sobre su gestión es el adecuado. Esto quiere decir que ha de considerar que todas las señales que recibe sobre su trabajo son consistentes entre sí. Además, ha de creer que la medición abarca todos los factores que puede controlar y excluye aquellos sobre los cuales no tiene control. Y tiene que estar convencido de que la medida se ha calculado de modo que la decisión “buena” para él será reflejada así por el índice de control financiero. La “equidad” de una medida financiera no es un hecho, es una percepción a través de los ojos del director a quien se aplica.

Curso Control financiero

  1. Congruencia de objetivos

 Los compromisos más difíciles que hay que resolver al diseñar un sistema de control de dirección tienen que ver con objetivos cambiantes2. Cuando a un director se le asigna un objetivo financiero para sus actividades y se determina una medida justa de la gestión, idealmente debería poder ir en pos de su objetivo sin preocuparse de si sus actos van o no a favor de los intereses de la empresa como un todo. Pero en realidad, como bien sabemos, este ideal no es fácil de alcanzar. El “controller”, al diseñar un sistema de control de dirección con perspectiva global de empresa, ha de asegurarse de que los directores no trabajen en forma contraproducente. Ha de elegir los objetivos y las medidas de forma que una decisión buena tomada por un director sea también buena para toda la corporación.

Para el “controller”, la aplicación simultánea de estos criterios significa que ha de conjugar los puntos de vista del encargado del centro de responsabilidad y de la empresa en su conjunto. Esto se hace cada vez más difícil a medida que van en aumento la complejidad de la estructura de la organización y el negocio. Por esto algunos profesionales deciden realizar más de un curso en controller para especializarse. En el resumen de este artículo expondré la aplicación de ambos criterios, examinando primero las estructuras de organización relativamente sencillas y luego las más complicadas.

Deja un comentario